Quiero sentir el cuerpo de la nada sobre mi cuerpo sin nada, el peso de la culpa del placer y el exceso, el error y el silencio. El silencio de unos minutos constantes y sonámbulos, rápidos y toscos chocando contra mi, una y otra vez, contra mi escudo de soledad que con cada choque se avería, se deshace y se incrusta en mi piel, me desgarra por dentro de placer, de dolor y de miseria, esa miseria que nunca queda satisfecha. Nunca es suficiente solo la muerte en vida, mas vida de cual me sale la vida por la vida de una vida sin vida, como una roca andante, sistema penetrante y corruptor de conceptos, mediador de milagros dogmas y preceptos, creador de la mierda y las cucharas, los platos de plata y la plata de nadie. Nadie es nada de noche, los cantos no llaman los gritos los disparos, las tribus lloran sangre los hospitales no dan abasto el reloj no se detiene como si lo hacen tantos corazones abaleados por el concreto y esos seres humanoides hijos de la vida muerta que parió miseria y sinsabores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario