Mira hacia el pedestal que has construido con sangre, sangre azul, sangre fría y coagulada, mira en tu interior has vendido tú alma, mira como desde arriba tus ídolos escupen balas de veneno que penetran tu corazón enfermo.
Pero cierto que ya no miras, les has dado tus ojos, ya no oyes ya no dices, ellos solo fornican con tus sentidos una y otra vez hasta dejarte convertido en carroña, carroña azul.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario